¿Cuándo se recomienda la FIV convencional y cuando la FIV con ICSI?

¿Cuándo se recomienda la FIV convencional y cuando la FIV con ICSI?

Los distintos tratamientos de Fecundación in Vitro suelen utilizarse en mujeres y parejas mayores de 35 años con problemas de fertilidad diagnosticados, al contrario que la Inseminación Artificial, utilizada principalmente en parejas y mujeres más jóvenes sin problemas de fertilidad o con problemas leves. Aun así, la FIV y la FIV con ICSI se utilizan también en casos muy distintos entre ellos:

Una Fecundación in Vitro convencional suele utilizarse en los siguientes casos:

  • Cuando varios intentos de Inseminación Artificial no han dado resultado. (Suele ser tras un máximo de cuatro Inseminaciones fallidas).
  • En fallos ováricos y/o baja reserva ovárica, dado que el número limitado de ovocitos también limita la capacidad de fecundación con las técnicas de Inseminación Artificial.
  • Cuando existe esterilidad por factor masculino, con un recuento de espermatozoides móviles menor de 3 millones, y no se quiere utilizar el semen de un donante anónimo.
  • En problemas de factor tubárico, dado que si las trompas están obstruidas, el espermatozoide no puede llegar a ellas y fecundar el ovocito, siendo necesario que la fecundación se realice fuera del cuerpo de la mujer.

Una Fecundación in Vitro con ICSI, en cambio, se utiliza sobretodo en casos más complejos de infertilidad o esterilidad:

  • En casos de infertilidad masculina grave: cuando se quiere utilizar la muestra de semen de la pareja pero ésta es de muy mala calidad (Oligozoospermia), cuando éstos tienen una baja movilidad (Astenozoospermia), cuando en la muestra de semen de la pareja no se encuentran espermatozoides (Azoospermia), cuando éstos tienen una morfología anormal (Teratozoospermia), o incluso cuando existen combinaciones de alteraciones en el semen del varón.
  • Cuando la pareja masculina se ha realizado una vasectomía, ha pasado por alguna enfermedad infecciosa o se han sometido a tratamientos oncológicos.
  • Cuando tras la punción ovárica se obtienen muy pocos ovocitos, éstos son de mala calidad o tienen alguna anomalía.
  • Cuando varios intentos de Fecundación in Vitro convencional no han dado resultado.
  • Cuando se debe realizar un Diagnóstico Genético Preimplantacional, ya que los espermatozoides que quedan adheridos al óvulo en una fecundación in vitro, pueden alterar el resultado del diagnóstico.

La diferencia principal entre una y otra técnica, es la mayor manipulación que se produce en la ICSI frente a la FIV durante el proceso de fecundación. Esto no significa que una ICSI sea más efectiva que una FIV, ya que cada técnica se utiliza en casos concretos y cada mujer o pareja necesitará el tratamiento que mejor se adapte a sus características y problemas de fertilidad. Hay que valorar cada caso de forma personalizada para encontrar la mejor solución, y sobretodo, ponerse en manos de un experto, ya que será el ginecólogo quién conocerá mucho mejor cómo actuar dependiendo del problema o factor que dificulta el embarazo de forma natural.