La Betaespera

1 ¿Qué es la betaespera?
2 ¿Qué síntomas físicos podemos tener?
3 ¿Cómo nos sentimos durante la betaespera?
4 Consejos para la betaespera:
Beta HCG

¿Qué es la betaespera?

La betaespera es un término utilizado en Reproducción Asistida, que hace referencia al periodo de tiempo que transcurre desde la transferencia embrionaria hasta el día en el que conocemos el resultado del tratamiento, aproximadamente entre 9 y 13 días, (dependiendo del día en el que se transfiere el embrión al útero). El resultado lo conoceremos mediante una prueba sanguínea, la Beta HCG, científicamente conocida como la Gonadotropina Coriónica Humana, con un valor numérico que nos indicará si es la beta positiva o beta negativa.

¿Qué síntomas físicos podemos tener?

Durante estos días es normal tener síntomas físicos ya que nuestro cuerpo está bajo los efectos de la medicación trabajando para que el embrión anide y se quede con nosotras.

Los síntomas físicos durante estos días son independientes del embarazo y, pueden ser muy similares a los de la menstruación, o bien haber una ausencia de síntomas.

Algunos de los síntomas que puedes sentir son: náuseas, dolor lumbar, flujo vaginal, ligero sangrado, calambres, ganas de orinar frecuentemente, cansancio, etc.

¿Cómo nos sentimos durante la betaespera?

Son días largos, en los que tenemos la sensación de que los días tienen más de 24 horas, y además nos encontramos en un estado de espera continuo, anhelando que el resultado sea positivo, una espera que, por lo general, se hace pesada, lenta y eterna.

Vivimos el día pensando… ¿estaré embarazada?, respuesta que no obtendremos hasta el día correspondiente, sin embargo, esa pregunta se hace repetitiva una y otra vez en nuestros pensamientos. Como no tenemos respuesta, empezamos a buscarla atendiendo a nuestras sensaciones físicas, observándonos, escuchándonos y adelantando acontecimientos.

Tenemos la creencia errónea de que “deberíamos” sentir algo “especial” y de no ser así, adelantamos que no hay embarazo. Por lo que, nos empiezan a visitar miedos y preocupaciones, originándonos un estado ansioso que nos agota. Esos pensamientos del futuro los creamos nosotras, dirigidos por el miedo. El miedo nos bloquea, y hace que desconfiemos de nosotras mismas, de nuestro cuerpo, de nuestro embrioncito.

Empezamos a hacer búsquedas sobre todo lo relacionado con la betaespera, creemos en exceso todo lo que leemos y, encontramos excesiva información sobre la betaespera positiva (espera que da lugar a embarazo), betaespera negativa (espera que da lugar al temido no embarazo), intentando identificarnos con ella. Al cabo de los días, tras nuestro resultado, nos damos cuenta que nuestra betaespera (y cada una de ellas) es única.

Consejos para la betaespera:

APRENDER A ESPERAR: Cuando esperamos, tendemos a poner nuestro foco de atención en ese acontecimiento tan esperado, en ese pensamiento, por lo que desconectamos de nuestra realidad, de nuestro día a día, porque nuestra atención está continuamente en nuestros pensamientos, y en el futuro, adelantándolo, y nos resulta difícil de controlar. Esa desconexión es la que nos provoca sentirnos agotados y es la que hace que el día se haga eterno.

Muchas veces, no sabemos si durante esos días es mejor estar de vacaciones para poder llevarlo mejor, sin estrés, sin dar explicaciones, o, por el contrario, seguir con la rutina del trabajo para mantener la mente ocupada. Y es que, a cada uno le va bien una cosa, porque no va a depender de donde estemos sino, de saber esperar estemos donde estemos, dirigiendo la atención al momento presente, al aquí y ahora y no al futuro; cuestiónate “¿a qué le estoy prestando atención?” …

Es clave para reconducir los pensamientos, aprender a dirigir la atención al momento presente, para regularnos y atender al aquí y ahora, conectando con nuestro cuerpo, confiando, respirando, y percibiendo nuestras sensaciones, aceptándolas sin prejuzgar, sin adelantar… solo dejándonos llevar y, concentrándonos en que …Hoy va todo bien, mañana no lo sé…

Tu embrión necesita que confíes en él, sin miedo, con tranquilidad, con calma.

Natalia Romera, psicóloga en el Instituto Bernabeu.